martes, 25 de mayo de 2010

Africa Vive

¡Vaya carrerita! No es que estuviera mal, ni mucho menos, que como carrera me ha parecido estupenda. Lo malo... la pedazo de cuesta entre el kilómetro 2 y el 3 que me hizo perder minuto y pico, que acumulado a otro pico, hizo que no superase mi marca de los 50 minutos. En fin...

Había quedado allí con María para recoger los dorsales y el chip sobre las 09:00 más o menos. Nos encontramos enseguida. La verdad es que da gusto cuando vas a una carrera no masificada. Y eso que en ésta también había gente, pero ni mucho menos del orden de las últimas a las que había asistido este año.

El principio de la carrera era en cuesta, pero una cuesta moderada. Me había hecho hasta una estrategia de empezar a 5:15 durante los 3 primeros km, luego recuperar tiempo en la bajada, yendo a unos 4:30 y del kilómetro 6 al final, continuar en torno a 5 min/km. Pues bien, empecé más rápido de lo planificado, yendo entorno a 4:50. Dejé a María un ratillo atrás.

En el km 2 y algo ¡cuestón! Empiezo bien, pero a mí las cuestas me matan... en un minuto me alcanza María de nuevo y vamos subiendo juntos. Ahí veo que la estrategia de los 5:15 o 5:20 min/km se evapora, ya que íbamos entre 5:40 y 5:30, e incluso en algún momento más lentos, y con las pulsaciones a 170 (que para mí es muuuuucho).

En lo alto de la cuesta le digo a María que siga a su ritmo, que ya voy yo detrás. Al cabo de un par de minutos, ya me encontraba mejor y aproveché la cuesta abajo para ver si recuperaba el tiempo perdido. Pero nada, no había forma de correr por debajo del ritmo de 5 min/km.

Por el kilómetro 7 ya iba fundidillo, pero aún así seguía en mi empeño de no bajar el ritmo. Me crucé con
Martin Fiz (y con los morenos que también competían), porque había una parte del recorrido que era de ida y vuelta, y nada, cuando pasaba Martín todo el mundo aplaudía y le animaba.

Lo que no conseguí fue alcanzar de nuevo a María. Intenté meter caña, entre el km 8 y el 9, pero me quedé sin fuerzas.

He de decir, que aunque un poco durilla, es una carrera muy bonita. Merece la pena correr por la Casa de Campo. Eso sí, hizo bastante calor. Debíamos rondar los 25 grados a las 10:00h que era la hora de salida.

Al final ella hizo 51'05'' , y yo 52:32. Otra vez será... (mira que se me resiste lo de bajar de 50').

lunes, 26 de abril de 2010

MAPOMA 2010 - Luchando contra la adversidad.

La cosa empezaba a las nueve de la mañana. Fui un ratito antes y para saludar a María y a Carol (Gata Veloz), y a alguien más del foro de atletismo que estuviera por allí y templar un poco los nervios. Estaba también Tomealjas, Toni, para los amigos. Y Almudena, la amiga de María. La verdad es que siempre está bien estar con gente en los minutos previos a una carrera, sobre todo a una carrera como esta en la que vas a pasar las siguientes horas tú sólo luchando contra ti mismo. Y empezó la carrera.

Decidí seguir un ritmo normal, ni lento ni rápido.
Manteniendo todo el rato la carrera. En los primeros 10 km, gané unos 6 minutos a la hora e iba estupendamente. Pasando por enfrente de Santa Gema, me encontré con Mamen, en el punto donde habíamos quedado para que me pasara el primer trozo de platanito. Es una alegría ver a tu mujer animándote, la verdad. Y seguí a buen ritmo durante los siguientes 10 Km. A la altura del km 19, de nuevo me encontré con Mamen, en el número 22 de la calle Mayor, para darme la siguiente ración de platanito.
Y todavía iba estupendamente. Fotito de rigor y a seguir. Pasé todo contento admirando el Palacio Real y pensando que en algún momento España fue realmente grande, ante la impresionante vista de la Plaza de Oriente, aderezada con jaranas y el público animando, y así hasta Ferraz, en donde se cumplía la media, con un tiempo de 1:56, lo cual no estaba mal teniendo en cuenta que mi tiempo en las medias es de 1:54. Y de ahí cuesta abajo a la Casa de Campo.

Iba algo preocupadillo por las pulsaciones. No conseguía que bajasen de 160. Llevaba así ya un buen rato, desde el km 12 más o menos, supongo que por el calor que hacía. No sé si es mejor no llevar pulsómetro y no preocuparse… pero bueno, prefiero ir controlando “la patata”, que uno ya va teniendo una edad. De hecho, eso me hizo ir a un ritmo más lentillo para ver si conseguía alcanzar las ansiadas 140 p.p.m., pero nada, no había forma. Y así llegué a la Casa de Campo.

Ya iba notando el cansancio pero podía seguir. Bebí en el puesto de avituallamiento, y enfilé el Paseo del Embarcadero hacia arriba. Ahí empiezan a picar ya las cuestas.
Y de repente, entre los kilómetros 26 y 27, ¡calambrazo en la pierna derecha! Le pedí a una de las patinadoras que me echara réflex y nada, pude seguir más o menos bien. Sobre el Km. 30 o 31, nuevo calambrazo en la otra pierna. Más réflex y a seguir.

Ya saliendo de la Casa de Campo, enfilo la Avda. de Portugal pensando que aunque sea cuesta abajo, mejor mantener un ritmo flojillo, por si acaso, no vaya a cacarme la rodilla o cualquier otra cosa. Y otra vez: ¡Las dos piernas acalambradas! Sigo como puedo hasta el final de la cuesta y al volver la esquina, estaba Mamen esperándome. Le digo que voy fatal de pierAhí le digo que cruce el puente y me espere al otro lado, que yo tengo que dar la vuelta por el puente de San Isidro. Consigo ponerme de nuevo en marcha a duras penas.

Paraba, corría, paraba, corría... Llamé a Mamen para pedirle que me comprase una Coca-Cola, por eso de la gran cantidad de azúcares que lleva. Y así seguí hasta encontrarme con ella de nuevo. Subimos malamente la calle Segovia y al enfilar El Paseo Imperial las pierna
s no eran piernas, eran dos troncos. Cada vez peor. Llegó un momento que no podía ni andar. Me dio unos masajes, a ver si mejoraba algo, pero no había manera. Habíamos llegado ya al km 36, ¡pero no podía! Había pedido que me echaran réflex de nuevo, pero aquello parecía no tener más solución que pararme.

Cada paso era un calambre.
Total que nos sentamos en un banco, Mamen me dio sendos masajes en las piernas, a ver si por lo menos podía moverme hasta el metro más cercano, pero al levantarme se obró el milagro. ¡Podía seguir corriendo! Y como además en ese momento estaba fresco de pulmones y corazón, encima podía hacerlo a buen ritmo. Y eso hice.

Ella me siguió unos metros, pero en un momento dado, me dijo que siguiera yo, que se las apañaría para atajar por algún sitio y llegar al Retiro un poco antes.
Yo seguí corriendo. Pasé la Ronda de Atocha, cogí Alfonso XII, de lo peor de la ruta, por cierto, por la pedazo de cuesta que es, pero todo el rato sin parar. Un poco más adelante me detuve un momento en el puesto de avituallamiento para echar el último trago antes de la meta y directo a Alcalá. Ya estaba hecho. Un kilómetro más y la meta.

Subí por Alcalá ya sin sentir apenas las piernas, movido probablemente por algún gen de cabezonería supina, y crucé la entrada del Retiro, rodeado de personas que nos animaban a todos los que entrábamos. ¡Ya está! ¡Quinientos metros y llegamos!
Y allí estaba Mamen, entre el público ya muy cerca de la meta.

Poco más adelante, María con mi tía Chiqui y su amiga Almudena, también animando. Me emocioné. "Lo he conseguido", me decía mientras corría los últimos metros hasta la meta, con las piernas como dos troncos y calambres hasta en las pestañas. Y ahí estuve, cruzando la meta a las 4 horas, 34 minutos después de salir.

Para hacer justicia, la Maratón de Madrid no la logré yo solo. Sin Mamen a mi lado, nunca hubiera cruzado la meta, como en muchas otras cosas en mi vida.






Muchas gracias.

martes, 13 de abril de 2010

Medio Maratón de Madrid

Otra media, y van tres. Esta merece la pena correrla. Bueno, todas lo merecen. Hasta ahora, todas las que he corrido me han encantado. La de Getafe por ser la primera y porque además resulta bastante cómoda, por la planicie del recorrido. La de La Latina, por lo gustoso que es hacer parte del recorrido por la Casa de Campo y la de Madrid, pues porque es Madrid.Había quedado con mi amigo Fernando Acuña, con quien ya había corrido el año pasado cuando fuimos a Luena, y me había demostrado que pese a lo que fuma, el tío está en perfecta forma. La mañana estaba fresca, pero bueno, en cuanto empezamos a estirar, se fue pasando la sensación de frío. Luego nos fuimos adelantando para tomar una posición adecuada en la salida. Nos pusimos algo más adelante de la línea de 1:45, y casualmente me encontré con otro colega corredor, que conocía del foro de “Madrileños por el foro”, de “Foro Atletismo” que dicho sea de paso, he creado yo.

Nos dio tiempo a hablar apenas un minuto, y ¡salida! La verdad es que no oí el pistoletazo, supongo que por la cantidad de gente que había. Había oído que por encima de 11.000 personas.
Los primeros kilómetros muy bien. Fernando iba con una camiseta del Atleti, y muchos seguidores de dicho equipo que corrían con nosotros iban animándole. Se oyó también algún que otro comentario, procedente de alguno del Real Madrid, del estilo: “bueno, por lo menos no es del Barça”. (Nota: el día anterior, el Barça había ganado al Madrid en el Bernabeu). Incluso algún niño que estaba con la gente que repartía el agua en el km 5, también dijo algo.
Seguí el ritmo de Fernando, que de media viene corriendo a 5,2 min/km., hasta el kilómetro 7. Ahí empezaron a subirme las pulsaciones por encima de 160. Hasta ese momento había ido todo el rato a 155, pero un par de cuestecillas antes de llegar a Cuatro Caminos, hicieron que subieran y decidí aminorar un poco la marcha, por eso de no creerme capaz de terminar la carrera manteniendo dicho ritmo. Así que dejé que Fernando siguiera a su paso y yo fui recuperando mis habituales 150 ppm.
Al llegar a Plaza de Castilla, empieza la cuesta abajo por Mateo Inuria, hasta Pio XII, en donde hay un repecho de unos 300 o 400 m hasta Príncipe de Vergara. Y de ahí en adelante, Serrano, hasta llegar a la subidita justo antes de la embajada americana, y la consecutiva por Diego de León, hasta Príncipe de Vergara de nuevo. Y ahí, uno ya ve el Retiro (dónde está la meta). Aunque todavía quedan unos 7 km más, así que tampoco hay que excederse.
Por Menéndez Pelayo iba ya pendiente de ver a la family, pero nada. De repente oí ¡¡¡Joaquín!!! Era mi prima María con sus amigas, que estaban por allí animando al personal, ya que habían corrido la carrera de 5 Km, que había esa misma mañana en el Retiro.
Al llegar a la cuesta del Ángel Caído subí a ritmo de palomo cojo. Pero bueno. Una vez arriba ya quedan apenas 2 kilometrillos, que no son nada. Pude ver a Fernando en la parte del Paseo de Fermín Núñez que se divide en dos, haciendo un recorrido en forma de U. Y nada, directito a la meta. En donde tampoco vi a la family. Así que nada. Esta vez me he quedado sin fotos del evento. ¡Qué se le va a hacer!

Marca: 1h54 min. (Parece que estoy abonado a este tiempo). Fernando me sacó 4 minutos, haciendo 1h50 min, lo cual no está nada mal, teniendo en cuenta que era su primera carrera popular.

La nota dramática de la carrera fue el fallecimiento de un chico de 31 años, que se desvaneció al llegar a la meta, y que hace a uno recapacitar sobre la evidente conveniencia de hacerse los correspondientes chequeos médicos antes de enfrentarse a este tipo de pruebas, y que muchas veces pasamos por alto.



lunes, 1 de marzo de 2010

La Media de la Latina (otra media conseguida)


Y ya van dos...

Tuvimos, los que corrimos, la suerte de que la lluvia nos dio tregua y amaneció un día bastante soleado, con alguna que otra nubecilla, pero ni mucho menos amenazadora.


Como todas las vísperas de carreras, dormí mal. No sé porqué demonios me pongo nervioso. Ni que fuera a ganar algo, o a perder algo, que también podía ser. Aquí siempre se gana. Ganas la satisfacción de llegar a la meta, hagas la marca que hagas, que a fin de cuentas, como no voy a estar entre los tres primeros, me da igual prácticamente la que sea. Bueno, igual, igual, no. Todo hay que decirlo. Siempre esperas superarte a ti mismo, por esa extraña manía que tenemos los seres humanos de la autosuperación y esas cosas, sin la cual, por cierto, no se movería el mundo. O al menos, nuestro mundo.

Dejando divagaciones a parte, la carrera estuvo muy bien. El recorrido empieza en Aluche y va bajando en paralelo a la Carretera de Extremadura para llegar a la Casa de Campo, rodear el lago y volver. La bajada fenomenal, claro. Aún así, fui prudente pensando que todo lo que bajase, tendría luego que subirlo y si me esforzaba demasiado en la bajada, en la subida me quedaría sin fuerzas. Hasta ahí bien. Bueno, hasta los 13 km, que es donde empieza la subidita. Antes había alguna que otra cuesta, pero no demasiado larga.


La primera parte de la subida en cuestión, se hace llevadera con eso de que en el kilometro 15 hay otro nuevo puesto de avituallamiento. Pero de ahí en adelante, la cosa empieza a empeorar, haciéndose la cuesta más empinada, hasta culminar en el kilómetro 17 y pico creo recordar. Poco más adelante ya pasas por debajo de la carretera en dirección a Aluche de nuevo y te encuentras con una cuesta abajo de las que dices: "esta es la mía, aquí aprieto y me hago 1:50 o menos", básicamente porque en ese momento llevaba casi 19 km.

Pero ¡no!, las piernas dicen que no. Me "cagontoloquevuela". ¡Me fallan las fuerzas! Y eso que a mitad del recorrido me había tomado el platanito de costumbre. Puedo seguir a paso normal, pero sin forzar demasiado. Aún así paso a unos cuantos colegas que van peor que yo, lo cual, quieras que no, siempre te da ánimo. Y enfilo el último kilómetro y medio. Joé, qué largo se hace. Intento apretar el paso, pero nada. La típica sensación que seguro que alguna vez habeis soñado de intentar correr y no poder. Pues eso. Las pulsaciones se mantienen en 150 y yo intentando elevar el ritmillo hasta las 160 o algo más. Pero nada... ahí seguía a unos 6 minutos largos el kilómetro. ¡Estas piernas! (Va a haber que hacer pesas para ganar resistencia).

Y por fin. Entro en el polideportivo de Aluche, ya en la pista de llegada a unos 200 m de la meta e intentando un último sprint que total... ya "pa ná". Y llegué.

Conclusiones:

- Hay que entrenar más cuestas.

- Hay que fortalecer las piernas.
- Me tengo que comprar un pulsómetro de esos que te dicen a qué velocidad vas, más que nada por no tener que ir fijándome en cuánto tardo entre un kilómetro y el siguiente, sobre todo, porque mi pulsometrillo es lo más simplón y no tiene mediciones parciales, y claro, ponerse a restar con decimales mientras corres, seguro que es lo más propicio para que te de flato


Nota: aunque marca 1.56, el tiempo neto fue de 1:54. Aún así, hay que mejorarlo...

Vídeo de llegada: http://www.corriendovoy.com/video.php?id=153&video=11627 (se me ve a partir del 1:56:43).

lunes, 22 de febrero de 2010

Corre por una Sonrisa: 21-02-2010 (Con barro hasta las cejas)


Pese a que el día anterior había sido estupendo, el domingo se levantó lloviendo. El típico día para, que si no te has apuntado a alguna carrera, quedarte en la cama durmiendo tranquilamente. Pero claro, ya que te has apuntado, hay que ir. ¡Qué menos! Y sobre todo, cuando uno ha convencido a su prima para que ir disfrazados: ¡ella de Batwoman y yo de Joker!

Llegamos al recinto ferial de Tres Cantos como una hora antes de la carrera. Íbamos con tiempo por eso de que no sabíamos donde estaba el Parque Central en donde se iba a celebrar ésta. Cogimos los dorsales y chips y a esperar.


Como un cuarto de hora antes del comienzo, ya salimos del coche. Más que lluvia, caía el típico "calabobos" de esos que parece que no moja, y al cabo de diez minutos estás chorreando. Nos hicieron la presentación con micrófono y todo (qué corte, menos mal que no nos conocía nadie... o casi nadie), y nada a la línea de salida. María se encontró con unos amigos, charlamos un poquillo, comentamos el resto de disfraces de la gente: unos iban de Drácula, otros de los Increibles, otro de preso, una chica de perrito, ... Y ¡arranca la prueba!


Nada más salir, una buena cuesta para que vayas entrando en calor. Al llegar a arriba, a la pobre María le da flato... si es que eso de tomar levadura de cerveza antes de una carrera no debe ser nada sano. Pero bueno, ahí siguió como una jabata aguantando cuesta arriba, cuesta abajo, escaleras, barrizales... Al cabo de un kilómetro empiezan ya los obstáculos (no recuerdo el orden exacto de los mismos):


- Pasar unas ruedas de coche puestas en el suelo,
- Subir un terraplén ayudándote de unas cuerdas,
- Saltar por unos contenedores (creo que eran ocho), entrando y saliendo de los mismos,
- Pasar por unos tubos a gatas o reptando, como si fueran un túnel,
- Pasar reptando por debajo de unos alambres,
- Pasar a través de unas cuerdas trenzadas entre los árboles, como si fueran una tela de araña,
- Saltar unas vallas de distintas alturas,
- Cruzar el lago, supuestamente por encima de las barcas que había en el embarcadero: aquí nos rajamos y cruzamos por el agua, que nos llegaba a las rodillas y estaba congelada.

Y ya, llegando a la meta:

-Saltar por encima de un rulo de plástico de un metro sesenta de altura, más o menos,
- Arrastranos por el barro por debajo de unas cuerdas

y lo peor de todo,


- Saltar un muro de unos tres metros, supuestamente ayudándote de cuerdas, pero que en realidad nos ayudaron dos chicos muy majetes de la organización, sin cuya colaboración la cosa hubiera sido muuuucho más complicada.

¡Y llegamos!


¡Peor que en la mili! En la mili no hubo un sólo día que acabásemos de barro hasta las orejas, ni que corriésemos 10 km de obstáculos, subiendo y bajando lomas. Sí recuerdo que hiciéramos algún ejercicio de esos de arrastrarse por el suelo reptando, alguna carrerilla de 5 km, que dirigían los alférez, mientras que los sargentos se quedaban echando un pitillín en la cantina y poco más. Pero nada como esto...



Vamos, que si añaden un par de cosillas más a la carrera y te hacen llevar un cetme, el año que viene la incluyen en las pruebas de acceso a La Legión, por lo menos... ;=)

miércoles, 27 de enero de 2010

La media de Getafe

Catorce días después de echar el bofe en el Trofeo París, toca la media maratón de Getafe, que para más INRI, es la primera que hago. Por la noche incluso estuve soñando con ella.

Bueno, el día se levantó nubladete. Había quedado a las 09:00 con Sergio y Miguel, ambos ya expertos en esto de la media maratón e incluso, la maratón entera. Llegamos sobraos de tiempo y casualmente Sergio se encontró con otro amigo, David, también experto en el asunto éste del correr sin que te persigan.

Recogimos los chips y los dorsales y luego estuvimos dando una vueltecilla. Me aconsejaron que no fuera tan abrigado como iba. La cosa es que llevaba una camiseta de manga corta, una de manga larga de forro polar y un cortavientos. Finalmente, decidí dejar el cortavientos en el coche. Craso error. Debía haber dejado también la camiseta de forro polar y si apuras hasta el pantalón.

Un ratillo de calentamiento en el que gracias al forro polar de los …
empiezo a sudar antes de tiempo. ¡Y ya! Pistoletazo de salida, acoplamiento adecuado de cascos en las orejas y ¡a correr! Ya les había dicho a los demás que fueran yendo… que ya iba yo detrás…si eso...

Y ahí que estaba, con la musiquilla de Cold Play (después venía Paul Simon, que correr al son de Kodakchrome anima), sonando y más de dos mil tíos corriendo a mi alrededor. Bueno, dos tercios de ellos delante de mí, más bien. Dos kilómetros después decido que efectivamente la camiseta de forro polar no es adecuada para mantenerme 21 km corriendo sin deshidratarme, y me la pongo a la cintura.

Como había estado entrenando con pulsímetro algunos días, sabía que en el rango de 150 a 155 ppm podía aguantar sin problema. Y eso hice. Primer avituallamiento, un par de tragos de agua y bien. Pasamos al lado de un muro y el día empieza a abrir.

¿Qué cosas pasan por la cabeza de un tipo que va corriendo una media maratón? Pues eso:

  • “Qué bien, que va a abrir el día”;
  • “Joder, un tío meando en el muro”;
  • "Dumbi-dum, dumbi-dum, dumbi-dumbi-dumbi-dum,...";
  • “¡Ojo, ese culito!”;
  • "Este tipo no me adelanta"; y acelero un poco, claro, pero controlando el pulsómetro, por si acaso.
  • Un poco más adelante: “Dejemos el culito, que va ‘mu’ rápido… cagonsu...
  • “Qué bien, agüita fresquita” _mira que es complicado beber a la vez que corres con la nariz taponada, e intentando no resoplar con el agua en la boca… Vamos, cosas así, sin mucha importancia.
Pasado el kilómetro 10, momento en el cual aproveché para echarme un platanito al estómago y recuperar fuerzas, al estilo Nadal, empiezas a adelantar a todos esos listillos que te han pasado al principio de la carrera. A partir de ahí te animas más.

En un par de kilómetros, que es lo que te da para acabar el plátano, buscar una papelera, no encontrarla, ir un rato con la cáscara del plátano en la mano, coger el agüita fresquita del avituallamiento, beber mientras corres con la nariz taponada, intentando no resoplar, hasta que en un momento dado decides que a tomar viento fresco la cáscara de plátano _ojo, intenté acertar en una papelera a diez metros, con el correspondiente momento de expectación por parte del público adyacente, hasta que la susodicha cáscara acabó estampándose contra el suelo, ¡sólo a metro y medio de la papelera!_ y, ¡justo! Doce kilómetros. No hay nada como entretenerse con algo para que se te pase el tiempo.

Como íbamos en círculos, no por despiste, sino por eso de que el circuito eran dos vueltas a Getafe, en la segunda ya iba calculando lo que tenía que hacer para llegar bien al final, lo cual, quieras que no, también entretiene de lo lindo, pensando en la distancia que queda desde la fuente rarita de la esquina tal, hasta la meta, y desde la plaza patatín, hasta la susodicha fuente, y así, sucesivamente.

Y llega el momento en el que sólo quedan 5 km. Como voy bien todavía y no me ha dado ni la pájara, ni se me ha cortado la digestión, ni estoy echando el bofe y acabo de adelantar a otro menda, con el consecuente regocijo (estuve tentado de decir algo a alguno pero como no les conocía, decidí callarme), decido aumentar las pulsaciones a 160 _ahí, ¡dando el todo por el todo! (Es coña, podía haber corrido muuuuucho más y haber llegado a la meta y echar allí hasta la última papilla delante de la cámara. Pero nada, que me rajé). Y bien. A 160 ppm uno va bien.

Sigo adelantando peña, y cuando estoy ya en la recta final, llegando ya al polideportivo, veo a Mamen y a Macarena. Mamen sacándome en vídeo y Macarena toda orgullosa de haberme encontrado entre tanta gente y gritando ¡papá, papá! ¡Qué emoción!

Y nada, entro en el polideportivo, enfilo la recta final y un menda que intenta pasarme justo en ese momento. ¡Anda ya! Pienso para mis adentros y cojo y acelero y le paso y sigo hasta que cruzo la meta…. ¡Por fin!

Marca: 1:52:51. Minutos por kilómetro: 5,3 (largos). Paso por el km 10 a los 54’:51’’.


Miguel hizo 1:32 y Sergio, 1:45.


Vídeo de la llegada a meta: http://www.corriendovoy.com/video.php?id=141&video=10630

Clasificaciones: http://www.atletismoartyneon.com/getafe2010.pdf


Hasta la próxima.

jueves, 14 de enero de 2010

La del París 2010


Comienza la aventura cuando María... la gran instigadora de esto del correr, nos propone a Mamen y a mí correr la carrera del Trofeo París, que tiene dos versiones: 10 km y 5 km, que también denominan carrera de la mujer. Yo, sin pensármelo dos veces, me apunto y pocos días después convenzo a Mamen para hacerlo también. Mamen convence a no sé cuántas madres del colegio de los niños para correr con ella, y ahí que estuvimos. Un frío de pelarse pero, bueno, el cielo despejado, cosa rara en este lluvioso invierno. Así que nada, algo de calentamiento, algo de nervios... que si no nos encontramos los unos a los otros, que si las amigas de María están por no sé dónde y las madres del colegio, por otro no sé qué, y bueno, ahí estábamos. Algunos con algo de experiencia y otras estrenándose en esto de las populares, como Mamen, con sus N capas de ropa encima que luego acabarían a la cintura, pesando más de lo que parecía en un principio... y en alguna ocasión, muuuuucho más. Yo no estuve todo lo fino que quería, ya que había salido la noche anterior, y si bien, no bebí demasiado, alguna que otra copichuela cayó, a lo que hay que sumar que no dormí muy bien. Pero bueno, mantuve el ritmo de 5 y pico el km. haciendo otros 53' 02'', y llegando a la meta con María. A esto había que sumar que desde la San Silvestre no había salido un sólo día a correr por culpa de un lumbago pesadete que me mantuvo en reposo esos diez días. Pero bueno, todo son excusas... ¡Hay que bajar de 50' como sea! Y luego de 45'.

En resumen, una carrera bonita y cómoda. La organización de la misma muy buena y nada, el año que viene allí que estaremos de nuevo, esta vez con nuestros peques.