lunes, 20 de diciembre de 2010

Y otra vez Patones...

Patones 11/12/2010
Un año más el tiempo nos acompañó en el ya tradicional Cross de Patones. Llegamos a las diez, recogimos el dorsal y listos para empezar a calentar. No he corrido otros cross, con lo cual no tengo con qué comparar, pero a mí, éste me parece una carrera durilla.

Como siempre, había me hecho una estrategia y como siempre, no la seguí. O al menos no al cien por cien. La cosa fue que como las semanas anteriores había estado haciendo series de velocidad, cuando pasé por el segundo kilómetro, llevaba apenas 9 minutos, con lo cual de media debía ir entorno a los 4:30 el kilómetro. “Bueno, vale, no voy mal”. Poco antes de la subida aminoré un poco, pero a mitad de la misma me desfondé y me tuve que parar un par de veces, una de ellas aprovechando el avituallamiento.

Hago un tiempo de 1h 04 min 55 seg. Vamos, 65 minutos, redondeando, lo cual significa que he mejorado 2 minutos respecto al año pasado. Sonia 1h:13’, un minuto menos que año anterior. Queco ha mejorado como unos 4 minutos, y Miguel, “el peor”… (con retintín, claro está). Sigue afincado a sus 56 minutos y pico, con una velocidad media en torno a los 4’:40’’ min / km.

Luego corrieron los peques, que es otra de las razones por las que venimos a Patones; por lo bien que se lo pasan y para terminar, nos tomamos unas chuletillas de las que daba la organización, de aperitivo y nos fuimos a Patones de Arriba a comer.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Música que oigo últimamente mientras corro

Muchos corredores llevamos casquitos con nuestra música favorita mientras corremos. Algunos otros son de la opinión contraria, aduciendo que pierden el ritmo de carrera, al mezclarlo con el de las canciones. Evidentemente, a mí eso no me puede pasar nunca, más que nada porque nunca he llevado bien el ritmo. Bueno, alguna vez si, pero solamente si es tocando una canción en un compás binario, sin demasiadas variaciones y sin cantar. Lo otro podría llamarse virguerías acústico rítmicas, en compases mixtos, o lo que viene a ser, desde el punto de vista musical, perderse en el tercer compás.

Por lo tanto, puedo correr sin problemas lleve la música que lleve. Desde “Los Sonidos del Silencio”, de Simon y Garfunkel, hasta lo último de Cold Play, que dicho sea de paso, descubrí al intentar vacilar a mi amiga Ana sobre conocimientos musicales. Hay que reconocer que es imposible vacilar a alguien en estos aspectos, si tiene sobrinos adolescentes. Aunque en mi caso, reconozco que pese a mi gusto por la música, la variedad de grupos que he escuchado en mi vida es muy pobre.

Pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, como dice el refrán, y por tanto, aprovechando mis salidas a correr, me he agenciado un mp3 nuevo que me permite ir poco a poco indagando sobre la historia y la variedad del pop-rock contemporáneo.

Así recientemente, he redescubierto a Bruce. Bruce Springsteen, “el jefe”, y en particular una curiosa canción que comienza con un piano, al principio con armonías más bien clásicas, para luego ir desarrollando otras bastante más modernas, entre blues y jazz, y finalmente dar paso a una guitarra acústica que entra con un punteo y a continuación pasa a u marcar el ritmo de la canción.


Dejo aquí el link para quién quiera escucharla:
New York City Serenade (Bruce Springsteen)

jueves, 2 de diciembre de 2010

¿Por qué corro?

En el foro de atletismo un tío hacía esta pregunta: ¿Por qué coñ* corréis? 

Una de las respuestas dice: "Para mantenerme cuerdo en un mundo que cada día está más loco".
Otra: "Como decia la canción: porque me gusta y porque me divierteporque me gusta y porque me divierte" 
Otro contaba: Corro,porque estoy sano... corro,porque me gusta la sensacion de libertad por caminos impracticables y solitarios....corro porque me gusta como corro.... corro......porque siempre he corrido.
Otro más: "Al principio corria para adelgazar. Ahora adelgazo para correr". 

Y así unas cuantas, hasta que me planteé yo una respuesta:

A mí es que me vienen persiguiendo...

No, en serio. Empecé por adelgazar. Y de hecho lo conseguí notablemente ¡16 kilos! Luego, dejé de fumar, y el hecho de correr hacía que me olvidase de las caladas a cada paso que daba. Empecé a apuntarme a carreras populares y empecé a competir contra el tiempo. Empecé a buscar sitios nuevos para correr, a conocer gente, a compartir carreras. Empecé a sentirme cada vez mejor, a calcular tiempos de carrera, a saber qué es eso de minutos por kilómetro o nombres tan raros como MAPOMA.

Hice un foro (Madrileños por el foro), empecé a aprender de los demás, a compartir experiencias, a hablar de pulsómetros, frecuencias cardiacas, pruebas de esfuerzo, sensaciones, y un sin fin de cosas más.

En definitiva, corro porque ya no puedo parar.
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Eso es lo que puse en el foro. Pero luego, dándole más vueltas al asunto, he encontrado otra razón más, que no es otra sino lo bien que nos lo pasamos en la Maratón de Atenas y que espero poder repetir durante los próximos años, mientras el cuerpo aguante y los médicos no digan lo contrario, mejorando aunque sea un poco para llegar a la meta sin andar.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Carrera Solidaria, BBVA


Comparación con el año anterior:

2009 2010 2009 2010
Tiempo Oficial 53:03 51:39 Tiempo Real 51:03 51:03
Ritmo Oficial Km 05:18 05:10 Ritmo real Km 05:06 05:06
Posición 1709 1921 Pos.Real 1747 2284
Pos.Categoría 710 837 Pos.Real categoría 729 1000

El tiempo real se mantiene exactamente igual.

Atendiendo a la carrera en sí:

Km Tiempo Vel
4 19:51 4:52
5 25:04 5:13
7 35:06 5:01
8 40:48 5:42
9 46:08 5:20
10 51:03 4:54



Hasta el Km 4 la velocidad meida es de 4:52. A partir de ahí, ralentizo un poco durante el km 5. Pero lo peor es cuando llega la cuesta que va desde Alfonso XII para entrar por el Paseo de Fernán Núñez, en el Parque del Retiro (más conocido como la cuesta del Ángel Caído), en donde ralentizo notablemente la marcha, perdiendo 42 segundos. En el siguiente Km, voy recuperando, pero aún no consigo volver a la media de 5 min / km, que es la velocidad a la que hay que ir para llegar en 50 minutos, y es en el último kilómetro donde aprieto y pese a ir ya bastante perjudicado, meto caña y consigo hacerlo a una media de 4:54, eso sí, inspirando y expirando a cada paso, en lugar de a cada dos, como suelo hacerlo en estado normal.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Análisis postmaratón

Observaciones:
No he tomado medidas de las semanas anteriores (verano).
La mayor carga de trabajo está en las dos últimas semanas antes de la semana del maratón: craso error.
También incluí cargas con pesas durante las últimas 5 semanas antes del maratón; otro error.
Comparativa de carrera con el resto de mis colegas:
 




Observaciones:
Durante los primeros 10 km voy cerca de la velocidad de Miguel y Queco, con unos segundos más, pero siguiendo el mismo patrón. Probablemente, esto fuera un error, dado que estos ritmos son más próximos a mis ritmos de media maratón. 
Del Km 10 al 21,1 bajo la velocidad. 
En el 21 me detuve un poco, por amago de calambre, y al retomar la carrera me acaba de dar una contractura en el vasto interno (músculo de al lado de la rodilla en la parte interna), de la pierna derecha a la altura del km 23. 
Voy alternando entre correr y andar, y cada vez peor. Se me contractura el mismo músculo de la otra pierna. 
Había sentido también nauseas, no sé si provocadas por el gel que había ingerido en el km 13, pero no recuerdo a partir de qué km. Se me pasaron cuando me comí media barrita Isostar que llevaba, y tampoco recuerdo a qué altura lo hice.

martes, 2 de noviembre de 2010

Maratón Atenas 2010

 No es una maratón… Es Maratón. Ahí estamos los cuatro: Sonia, Sergio, Miguel y yo, dispuestos a llegar a Atenas corriendo. Sonia está nerviosilla. El resto aparentemente no. Yo la verdad he descansado poco y creo que los demás también. Es inevitable. Me tuve que tomar un antihistamínico para poder conciliar el sueño y me he levantado a las seis menos cuarto para desayunar y preparar todo para estar saliendo antes de las siete hacia Maratón.

Son las ocho de la mañana. No hace frío y brilla el sol. Estamos en Maratón.

Después de desaguar y dejar las cosas en el guardarropa, nos vamos hacia nuestras respectivas zonas de salida. La cosa va por colores. Yo tengo el color naranja, bloque 6, es decir, el último de los cuatro. Esto es porque para evitar una desbandada general, la salida se hace por bloques, dependiendo de la marca que hayas puesto al hacer la inscripción. La verdad es que no recuerdo que puse, pero el caso es que soy el último. Las nueve. Empieza el primer bloque, luego el segundo, tercero (ahí creo que va Miguel), cuarto (Sergio), quinto (Sonia) y por fin… salgo yo. Entre uno y otro bloque hay unos cuatro minutos de diferencia. Estoy corriendo.

Cinco kilómetros, llegamos a no sé qué monumento de Maratón (supongo que conmemorativo de la famosa batalla), y me encuentro con Sonia. Hasta entonces había ido adelantando a muchos de los corredores de mi bloque. Craso error. Ya contaré más adelante porqué. Saludo a Sonia y sigo a adelante. Voy fenomenal. Veo que llevo unos 28 minutos y pienso que es porque me he metido en el grupo de los lentos y que el hecho de tener que adelantar a varias decenas de corredores me ha ralentizado un poco. Supongo que a partir de aquí la cosa irá mejor. En parte si. Sigo adelantando a muchos corredores y mantengo un ritmo más o menos constante. Y llego a diez kilómetros en 56 minutos. Perfecto.

Y de repente empiezan las subidas. Sigo bien. Subidas largas que culminan en una bajadilla bastante más corta pero que sirve para recuperar. Y llego a la mitad. Media maratón en poco más de 2 horas. Empiezo a notar cierto amago de calambre en la pierna derecha. ¿Qué hago? ¿Sigo corriendo como si nada? ¿Aminoro el ritmo? ¿Camino un poco? Opto por hacer lo último. Camino un rato mientras que aprovecho para coger una botellita de agua del kilómetro 22,5. Parece que va mejor. ¡Vamos a allá!

Quinientos metros más alante acaba de darme el calambre.

Una señora de más de sesenta años me pregunta en inglés que qué tal estaba. Le digo que bien, pero que el muslo estaba… uhmmm… duro (no sabía como se dice calambre en inglés). “Oh, crumpy”, dijo ella. “Don’t worry, I have some potasium here” y abrió una bolsita muy cuca que llevaba a la cintura y me dio una pastillita. “Take it with water. That will help you”. Luego me preguntó de donde era: “Germany?”, “No, Spanish” _le respondo.  Me comentó que había estado en La Mancha hacía cuatro años con unas amigas y que le gustaba mucho España. Con un “good luck” se despidió, continuando la carrera, por cierto bastante más rápido que yo.

A los pocos metros me vino la idea de que los ángeles tienen forma de corredora de sesenta años…

Tenía la parte baja del muslo contracturada. El músculo, según he visto en un dibujo en internet, es el “vasto interno”. De hecho, ese mismo músculo ya se me había sobrecargado unos días atrás, pero no recuerdo cuando, ni porqué. El caso es que anduve un poco hasta que parecía que se bajaba la contractura y luego alternaba con correr.

Podía mantenerme así unos durante 2 km aproximadamente y luego vuelta a empezar... Dejaba de correr, bebía agua en el avituallamiento, caminaba hasta que la pierna volvía a su ser y de nuevo a la carrera.

Esta vez, a diferencia de Madrid, no está Mamen para darme unos masajes. En algún momento me planteo seriamente ¡qué demonios hago aquí! Pero aprieto los dientes y sigo. Estoy corriendo. Punto.
 
Así hasta enfilar la parte que era cuesta abajo de los últimos 10 km. En el kilómetro 35 me esperaba Mamen, con la bandera de España que junto con Ana habían colocado en una esquina estratégica que habíamos decidido el día anterior. Ana se había ido hacía un buen rato al estadio, para ver llegar a Miguel, que iba fenomenal e iba a bajar sobradamente la marca de las 4 horas.

Al verme, Mamen me preguntó qué cómo iba... "Mal, fatal, con calambres desde el kilómetro 23". Además, iba cabreado como una mona, pero eso intenté disimularlo.


Cuando apenas quedaban 4 kilómetros no quería dejar ya de correr. Bajaba el ritmo, y cuando no podía más, caminaba unos pasos, para seguir enseguida corriendo. Así que me concentré todo lo que pude en lo que estaba haciendo, repitiéndome algo así como: "bracea, respira y corre". La verdad es que el movimiento de los brazos ayuda bastante a seguir. Desde el principio de la carrera me había esforzado en hacerlo. Me acordaba de cuando mi amigo Javi me comentaba que parecía Robocop cuando corría, por lo que intentaba mover los brazos al ritmo de la carrera. Digo que lo intentaba porque no estoy del todo seguro de que lo consiguiese de una forma acompasada, por lo que no sería de extrañar que más que un tipo que corre, pareciese un “conejito de duracel” descuajeringado, con algún que otro problema de descoordinación…

También me repetía algo como: "la mente contra el cuerpo" (la verdad es que no me acuerdo muy bien, pero me ayudó a seguir hasta el final).

Y llegué. Hecho polvo, pero llegué.

Al final hice 4h:46':20'', según mi reloj, y 4:47:09 según la marca oficial, lo que son 12 minutos más que en Madrid.


Sonia hizo casi el mismo tiempo que yo. Unos pocos segundos más, con la satisfacción de no haber parado en todo el trayecto, Sergio (Queco), 3h:55min y Miguel 3h:45min.

Viendo la clasificación general, quedo en el puesto 5.924 de 10.084 que llegan a la meta. 













lunes, 25 de octubre de 2010

I Carrera Proniño

El viernes salí a hacer la última tirada larga antes del maratón del próximo domingo. Fui despacito (a 10 km/h o 5min/km), durante 3 horas. Luego no se me ocurrió otra cosa que después de estirar, meterme en la piscina de niños, que está calentita, calentita, y me acabó dando un bajón de tensión y de todo, que hizo que saliera tiritando y totalmente destemplado. Y así me tiré el resto de la noche. Pero bueno, el sábado estaba recuperado, más o menos, y ayer me fui a la Carrera Proniño con María.


La carrera bueno... empecé rápido (a unos 4:40'/km más o menos), durante los dos primeros km, pero cuando llevaba 2,5 km o así, empecé a notar cansancio supino y piernas fastidiadas, con lo que tuve que aminorar la marcha bastante para acabar haciendo 52 min y algo (es que no me cronometré y todavía no han salido las clasificaciones).


En fin... que no es aconsejable hacerse un viernes 30 km e intentar mejorar marcas el domingo. Por lo menos para mí.

Los amigos de María unos cracks: uno de ellos que es francés hizo 42' y el menda lleva un año corriendo (en fin... ventajas de la juventud), y el otro 44', aunque éste último tiene pinta de darle fuerte al deporte, sobre todo a la bici (triatlon, duatlon, ...).

viernes, 1 de octubre de 2010

Madrid corre por Madrid


La carrera merece la pena salvo que uno peque de inocente y piense que puede salir en la mitad del pelotón a toda pastilla, cuando la realidad es que durante minuto y medio, vas prácticamente andando, hasta alcanzar la calle Alcalá, y luego sufriendo consecutivos parones o bajadas notables de ritmo, cada vez que se llega a una cuesta o estrechamiento.

Si de lo que se trata es de correr por el centro de Madrid, disfrutar del ambiente y el paisaje urbano, la carrera es de las mejores de la capital. Si quieres hacer buenos tiempos, no te pongas a la mitad. Mejor comparte la línea de salida con los corredores de élite, o por lo menos sitúate en las primeras filas. De otra forma, mejor olvidarse de las marcas personales y disfruta del paseo por Madrid.

Yo fui con María y con Toni (nuestro amigo forero), casi todo el trayecto. En algún momento hice la intentona de adelantar al personal, pero nada, imposible. Demasiada gente. Así que finalmente, manteniendo un ritmo inconstante que variaba entre los 5 y 6 min/km, seguí el resto del camino charlando con Toni acerca de los pulsómetros, carreras populares, etc, etc. Vamos lo típico de lo que hablamos los aficionados a este deporte.

Luego, ya a la salida del Retiro, tras acabar la carrera, nos encontramos con nuestra amiga forera Carly y sus amigas, con quién habíamos quedado también a primera hora y nos hicimos la correspondiente fotillo de recuerdo. Y eso es todo.

La conclusión es que en Madrid al menos, cada vez hay más “frikis” corriendo y que o bien sales en las primeras posiciones, considerando que tienes el nivel suficiente, al menos durante los primeros diez minutos, sobre todo para que no te atropellen y para no molestar a la gente que sí que lo tiene, o bien, te limitas a correr al paso que marca la carrera, que dadas las circunstancias no va a bajar de los 5:30 min/km de media, en el mejor de los casos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Travesía de la Concha (con resaca incluida)

Después de haber bajado bastante el ritmo de entrenamientos, llegamos a la cita del 11 de septiembre en la Playa de la Concha, en San Sebastián. Esta vez nado con Sergio y Miguel. Con Sergio no he nadado más que en la piscina, y ya sé que no le pillo ni de coña. Y respecto de Miguel, ya pude comprobar que tampoco cuando justo dos meses atrás nadábamos la travesía de El Perelló en Valencia.
Bueno, yo para estas cosas intento no picarme mucho, básicamente porque no me va a servir de nada hacerlo. Así que aceptando de antemano que voy a quedar el último de los tres, por lo menos hay que intentar mejorar las marcas conseguidas.
La noche anterior, cometí el error de no parar después de la primera cerveza. Así que luego vino otra, otra más, una alemana, otra no sé cuantos, … a estas alturas iba mareadillo y muy contento, y luego las copas… un ron con limón, otro más… momento en el que me hubiera tirado al mar directamente en plena efusividad alcohólica, dispuesto no sólo a hacer una travesía de 2,2km, sino a cruzar el Canal de la Mancha, por supuesto…
El día amaneció estupendo. Yo no… Yo esperaba que lloviese, que hubiera medusas, carabelas portuguesas, olas e incluso algún marrajo mal comido rondando la bahía en busca de nadadores lentos. Cualquier excusa para que hubieran anulado la travesía. Pero nada. Ni medusas, ni una ola, ni por supuesto otros peces que los propios de los puertos. Y allí estábamos los tres acompañados de nuestras respectivas familias para animarnos.

A penas había desayunado, y mientras recogía el chip, pedí a Mamen que me comprase Alka – Seltzer. Hay que ver lo bueno que es el Alka – Seltzer. Deberían beatificar al tío que lo inventó. El caso es que me lo tomé y me asentó el estómago, cosa que dadas las circunstancias no era poco.

El agua estaba fresquita. Sergio me recomendó pegarme un chapuzón antes de la carrera, pero no me encontraba yo con mucho cuerpo de chapuzones, así que me limité a meter los pies, hacer unos amagos de estiramientos y esperar a que diesen la noticia de evacuación por tsunami repentino.

Y pistoletazo de salida… ¡qué pocas ganas de nadar 2 kilómetros y pico! Muchos de los participantes eran tipos de estos clásicos del norte, que me sacaban varios centímetros de altura y otros tantos de hombro a hombro. Bueno… pa eso entrenan, digo yo. Me meto en el agua, ando unos metros hasta que me llega por la cintura y a nadar. Procuro no perder las boyas del frente y seguir al pelotón.

Al principio todo eran gorros verdes... al cabo de un ratito, me empezaron a pasar "sirenas" con gorro rosa a toda pastilla.... Hay que ver cómo nada la peña. Normalmente iban en grupos. Me pasaban cual banco de peces, y nada, a esperar al siguiente grupo. Eso sí, me pude fijar en las pedazo de patadas que propinan al agua, lo que evidentemente, les debe proporcionar un empuje considerable. De hecho, en un momento dado empecé a hacer lo mismo, y no sé, pero creo que me dio resultado.


Al final hice 51:38, que por una regla de tres y un calculillo respecto a los metros por minuto, viene a salir unos 5m/min más rápido que la de El Perelló, en el mes de julio.
Miguel hizo 42:05 y Sergio, 43:18.

Travesía del Puerto de Denia, 7 de agosto de 2010

Otra travesía. La segunda a la que me presentaba y bastante más cortita que la anterior, ya que era de 1,2Km. en el puerto de Denia. Sobre las 09:30 recogí el dorsal y para hacer tiempo me fui con Mamen a tomar un cafetito cerca.

A las 10 y algo ya estábamos en el puerto, en bañador y pensando que deberíamos habernos traído la crema solar antimedusas, sobre todo, cuando empecé a ver a bastantes de los nadadores embadurnarse de la misma. ¡Otra vez medusas! Y yo sin traje de baño largo y sin crema.


Dieron la salida. Esperé a que saltaran los más ansiosos y nada, me tiré de pie, esperando que no se me movieran mucho las gafitas. Empecé a nadar hacia la primera boya, en donde suele siempre apelotonarse la gente, luego hacia la segunda, ya con menos gente, y desde ahí, hacia el ferry que lleva a Ibiza, desde donde Mamen observaba la carrera. Al pasar cerca del ferry, vi que estaban mi prima Almudena y su novio José, mi prima Cristina y Mamen animando. De hecho, fue Cris la que me reconoció por el numerito que llevaba en el gorro, entre todo el maremagnum de nadadores.

Desde ahí, ya sólo
quedaba una recta de unos 500m hasta llegar al pantalán, en donde había que torcer a la derecha y nadar otros 200m más o menos. Cogí buen ritmo y acabé con una marca de 28’:19’’.

El resto del fin de semana estupendo, con la familia en la playa, e incluso salida en velero el domingo con mi tío Javi, Cristina, Mamen y unos amigos de Javi, con el consecuente mareo supino de Mamen, que en lugar de nadar cuando llegamos a las calas, se quedó abordo tomando una cervecita.



domingo, 11 de julio de 2010

Primera travesía a nado: Perelló - Les Palmeres (Valencia, 11-07-2010)

Hace un día estupendo. El mar con calma chicha, y los nervios a flor de piel. Sobre todo, por saber a ciencia cierta que no sólo nos íbamos a enfrentar con la larga distancia en el mar (al menos larga para mí), ya que se trataban de 2.500m, sino además con esos bichitos tan monos que se llaman medusas. Luego veréis que no es para tanto...

A las 08:15 me recogieron mi amigo Miguel (quien me había convencido semanas antes para prepararnos para esta travesía) y su cuñada María, que nos llevaría desde Cullera a El Perelló. Era la excusa perfecta para hacer además una escapadilla de fin de semana a la playa.

Al llegar recogimos la bolsa del nadador, en donde venía el chip y nos fuimos a tomar un cafetito. A las 09:15 más o menos, ya estábamos preparándonos para la travesía, untándonos con protector solar, repelente de medusas (por si acaso), y nada, dándonos los últimos ánimos.
Al llegar a la orilla me acerqué a una chica muy maja, que se llamaba Silvia, ya veterana en esto de las travesías, que nos estuvo explicando un poco como iba el asunto, dónde había que girar y demás avatares a tener en cuenta. Y en un ratito, ¡a nadar!

Dejo que salga la gente y me dirijo tranquilamente al agua. Prefiero ir de los últimos antes que agobiarme con patadas y demás. Y si voy bien, ya tendré tiempo de adelantar a alguno que otro. Y empiezo a nadar. Al doblar la primera boya me doy cuenta de dos cosas: no he puesto el cronómetro (que no importa mucho, ya que llevamos el chip), y dos, me entra agua en el ojo derecho. Chungo. Me doy levemente la vuelta, vacío el agua de las gafillas, las aprieto un poco, por si acaso, y vuelvo a la carga. Nada. Me sigue entrando agua. "Vale. No pasa nada". Me digo a mí mismo. A fin de cuentas no lleva cloro. Pero claro, una hora con el ojo aguado... pues habrá que aguantarse. Y sigo nadando. Cuando llevo cosa de un cuarto de hora, me acuerdo de que mis gafas tienen un defectillo que es que la goma se mete para adentro y si no la colocas bien, pasa eso: que te entra agua. ¡Bien! Consigo acoplarlas perfectamente y ya no me entra agua. Y sigo nadando.
Paso a un tipo. A otro más. Cojo el rebufo de un grupillo y pillo el ritmo adecuado. Ahora solo se trata de continuar así.

Sigo y sigo... una boya, dos, tres.... ¡pedazo de medusón en el fondo! (Cual sombrero de mejicano). "Que no cunda el pánico, está en el fondo y yo a tres o cuatro metros por encima. Tranquilo". Otro medusón atómico... otro... todos por el fondo. Como además, me había agenciado un bañador de cuerpo entero, lo peor que podía pasarme es que me picasen en los brazos. Así que nada... tranquilo. Pero de repente me encuentro a uno de estos
pedazo de bichos en la superficie y a unos 30cm de mí. ¡¡¡Pánico total!!! Sin apenas mover los brazos, para evitar darles un manotazo, pataleo a toda prisa intentado salir de allí ¡ya! Y ¡zas! Calambre en el gemelo. Como ya me conozco la sensación, dejo las piernas muertas y sigo nadando sólo con los brazos. Estiro un poco el pie para que se me vaya pasando el calambre y en menos de un minuto ya estaba bien. “Hay que seguir”.
Cuarta boya y debemos llevar media hora larga…muy larga, la verdad. Yo pensaba que debía haber unas nueve o diez boyas, ¡así que no vamos ni por la mitad! “Nada, sigue nadando, sigue nadando…” Como canturreaba la pececilla esa amiga de Nemo (Dori). Me pasa una chica pero se queda pegada a mí. A menos de dos metros. Me viene bien tener un timón y sobre todo, alguien que se trague las medusas antes que yo. Pillo el rebufo. Quinta boya. “Sigue nadando, sigue nadando”… Y de repente, ¡boya amarilla! El punto por el que hay que doblar hacia la playa. ¿Pero no eran nueve? Será que no. Efectivamente. Hay un par de barcas que nos van diciendo que enfilemos hacia la playa, hacia donde está situada la meta.
Meto caña. Quedarán unos 400m o así. Quizás algo menos. Voy viendo las rocas del fondo. Pienso que por ahí ya no debe haber medusas y que a fin de cuentas me quedan cinco o seis minutos a lo máximo. Y por fin llego a la orilla.
Salgo con calambres en las piernas. Me encuentro a Mamen, Ana, la mujer de Miguel y Macarena saludando y dándome ánimos. Y cruzo la meta. ¡Lo conseguí!
Miguel hizo 1h:00:04 y yo 1h:07:07.
El año que viene estamos ahí otra vez.
Nota para la posteridad: por la noche, España gana el mundial de fútbol.

miércoles, 7 de julio de 2010

Triatlon de la Bellota

El Triatlón de la Bellota (26/06/2010):

Lo organizaba mi amigo Sergio con otros compañeros suyos del club Las Encinas de Boadilla y allí que estuvimos para seguir con esto del deporte veraniego Pedro, Miguel, Sonia y yo.

Para mí era el segundo, mientras que para Pedro y Miguel, creo que el primero. Y de Sonia... no sé... pero me suena que lleva unos cuantos.

Preparativos típicos... se me desinfla la rueda trasera de la bici por melón... (y menos mal que Miguel llevaba una bomba), colocación de las bicis en los boxes, camisetas en las cajas y listo.

He de decir que cuando nos lanzamos a nadar, cuando llevaba recorridos unos metros, me agobié. Intenté mantener la calma y nadar a buen ritmo. Pero el agobio de no ver en el lago, hacía que se me acelerase el corazón más de la cuenta, con lo cual no podía nadar todo lo rápido que hubiera querido. En fin... habrá que mejorar esto de los agobios.

Luego, cuando salgo del agua y cojo la bici, va y se me sale la cadena. Unos cinco minutos para ponerla (torpe que es uno, además de la falta de práctica), y ale, a pedalear. Las cuestas de tomo y lomo. Hasta un 20% de pendiente en algún punto. Aún así, pude recuperar tiempo e incluso alcanzar a alguno de mis compañeros triatletas. Y por último, la correndilla de unos 2 km, empezando cuesta arriba.

Un triatlon duro y a la vez divertido. Mamen y los niños animando como locos, junto con sus amiguitos que hacían lo mismo a sus respectivos padres.

Luego vino el duatlón de peques y luego el infántil, al que se habían apuntado Macarena y sus amigos.

El resto del día lo pasamos en el club, aprovechando el buen tiempo para estar en la piscina. En fin, un día estupendo en todos los aspectos.

Y para terminar, he de decir, que pese a ser un triatlón familiar, la organización fue estupenda. A nivel profesional.

El año que viene repetimos.

lunes, 21 de junio de 2010

Norte vs. Sur

Y una vez más, la carrera Norte vs. Sur. Esta vez me apunté por el sur, más que nada por el color de la camiseta. La del norte era amarilla y en verano, se pegarán todos los mosquitos.

Aquí estamos los colegas foreros, Gata Veloz,Tomealjas y yo, minutos antes de la carrera; yo con cierta cara de "empanao", dicho sea de paso.

Bien, esta carrera, para el que no la haya hecho nunca, es una buena forma de iniciarse en los 10 Km, en tanto que una buena parte del recorrido es cuesta abajo, a excepción de algún repecho en Pío XII, Serrano y poco más, y la temida cuesta del Ángel Caído (Paseo de Fermín Nuñez) en el Parque de El Retiro.

Este es el segundo año que la corro y la marca casi igual que el año pasado, 50:04. El año pasado hice 49:55. En fin... sigo abonado a los 50 (o más) en 10.000m, con un ritmo medio de 5'/km. ¡Qué le vamos a hacer! Mira que me esfuerzo, pero nada... Tendré que cambiar los entrenamientos y aumentar la velocidad, aunque sea en trayectos mucho más cortos.

Mientras no consiga mantener el ritmo de 4:30 durante un buen rato, no hacemos nada. Pero bueno, así tengo otro reto más. No sé si lo conseguiré... pero por intentarlo que no quede.

lunes, 7 de junio de 2010

I Triatlón Popular de Madrid.

Tal como cuenta mi prima María en su blog de Facebook, un par de semanas antes, tras la carrera África Vive, estuvimos asomándonos al lago y sopesando la posibilidad de participar en el triatlón que se avecinaba. ¡Uf! ¡Qué repelús meterse ahí! Pensamos los dos, así que nada, pensamos que en otra ocasión sería…

Dos días después, me llama María para decirme que ya se había apuntado, y como yo, a la que me pinchen un poquito, estoy metido en el ajo, no dudé en apuntarme, previa consulta familiar, por si acaso había algo para ese día.

Y llegó el día. Este año, por distintas razones, había dejado algo de lado la natación, y evidentemente, dos semanas no dan mucho de sí para retomar la forma. Pero bueno…
Llego con Mamen, los niños y hasta la perra, a la Casa de Campo. Aparcamos, saco la bici y me adelanto para ir cogiendo el dorsal. Me encuentro con María y Ramiro, que ya estaban bien adelantaditos en la cola, y así, haciéndome el despistado, me uno a ellos como quien no quiere la cosa. Un calor de justicia. Un solazo digno de pleno verano. Y allí estamos.

Al rato llega Sonia (la madre de Alejandro, un amigo de Macarena del cole, a la cual había enviado yo la convocatoria), con una amiga. Presentaciones de rigor, y a esperar. Sobre las 18:30 ya nos disponemos en los “boxes” en donde hemos dejado las bicis, y el resto de cosas y los organizadores indican que del 1 al 130 vayamos, en orden de a uno, como en la mili, en dirección al lago.

Notaba mi corazón algo acelerado, supongo que por la novedad. Nos disponemos sobre los flotadores. Miro para atrás y veo a Mamen, los niños, la perra, Ramiro y mis tíos (los padres de María), y a mi prima Belén, todos animándonos.

El chaval que tenía al lado me pregunta si es la primera vez que hago algo de esto. “Pues sí”. “Nada, no te preocupes. A lo mejor al principio te agobia algo la gente, te llevas alguna patada, pero nada. Tú a tu rollo”. Y pistoletazo de salida.
Empiezo a nadar a crall. Al principio bien. A un ritmo constante. No me doy cuenta de que estoy nadando recto, en lugar de ir hacia la boya, como hace la mayoría de la gente. Cuando llevo unos 100m, levanto la cabeza y me doy cuenta de que me he despegado del “pelotón”. Intento acortar distancias, nadando en diagonal, pero vuelvo a perder algo el rumbo. Lo retomo de nuevo, pero al pasar la boya ya voy en cola. “Menudo crack estoy hecho”, me digo a mí mismo. Total que aprieto y enfilo en dirección hacia el muelle de vuelta. Cuando salgo del agua, detrás de mí no habría más de 10 personas.

Salgo del agua y veo que todo el mundo va pitando a por la bici. “¿No nos llevan andando tranquilamente como al principio?” _me digo a mí mismo. Pues va a ser que no. Llego a por la bici “matao”. Me calzo, cojo, la bici y a rodar. Al poco tiempo de salir, me encuentro con la familia animando: “Vamos, Joaquín”, acompañado de unos cuantos ladridos estridentes, que supongo que querrían decir lo mismo en “perruno”. Y para arriba. Cuesta “Garabitas” o algo así, que se hace eterna, sobre todo con mi “super mountain”, que pesa un quintal. La cuesta no se acaba nunca. Empiezo a tener sed. Muuuuuucha sed. Pero nada. No hay avituallamientos, como es lógico, por otro lado. Y por fin empieza la cuesta abajo. Llego ya bastante “perjudicado” a la zona de intercambios. Oigo de nuevo los ánimos lejanos de la familia y el perro, y cuando voy a salir a la carrera, escucho el grito de Mamen: “¡Quítate el casco!”

Empiezo a correr. Noto que no tengo fuerzas, pero bueno, son sólo 2km. “¡Adelante!” Saco fuerzas de donde no puedo, me pasan un par de zagales cagando virutas, literalmente, y el propio orgullo me da las fuerzas que me faltaban para correr a un ritmo razonable. Por fin un avituallamiento. Me paro un momentito para echar un trago y salgo otra vez. Ya me siento algo mejor… pero no mucho. Nos espera una cuesta de unos 800m. “Esto no es nada” _me animo a mí mismo. Y en menos de lo que esperaba efectivamente, damos la vuelta, enfilando la susodicha cuesta hacia abajo, para, en pocos minutos, estar llegando a la meta, en donde, de nuevo está la familia animando y la perra ladrando a todo el que pasaba.

¡Y por fin! Tiempo total: 50 minutos. Como unos 10 minutos más que María. Y poco más que Sonia. Voy a tener que entrenar más y sobre todo, acostumbrarme a nadar en aguas abiertas, que hoy por hoy, desde luego que no es lo mío…


martes, 1 de junio de 2010

La de Liberty Seguros, versión 2010

Había quedado con gente del Foro de Atletismo, justo bajo la “pedrola” de la Plaza de Felipe II. Un buen sitio para quedar, si no hubiera sido porque otras 400 personas decidieron hacer lo mismo… En fin, la idea fue mía. Por suerte, me encontré con “Gata Veloz” en seguida y al ratillo apareció “Tomypeck” (es que la gente de los foros suele usar nicks cuanto menos curiosos). Tomypeck había quedado con más gente del curro y se tuvo que ir, pero al ratillo apareció Tomealjas con su sobrino.

Había alguno más que iría a la carrera pero que con el gentío acabó sin encontrarnos, como “letrapi” y “Lennon_ab”. Bueno, hay muuuuuuchas carreras. (Cada vez más, de hecho).
Ahí estuvimos intercambiando impresiones, comentando el calorcito que íbamos a pasar y nada, nos dirigimos hacia el mogollón de salida. Con tanta gente, era fácil que nos perdiéramos de vista antes de empezar, y así se lo dije a mis colegas, deseándoles a todos buena carrera.

Empieza con una buena cuesta abajo, saliendo desde Goya hasta coger Castellana, en donde se cambian las tornas y la cuesta se hace hacia arriba. Como siempre, salí estupendamente. Mantuve un ritmo de 4:40 hasta el kilómetro 4, más o menos, pero de ahí hasta el 6, fui disminuyendo el ritmo paulatinamente. Justo pasando el kilómetro 5 se llega al Bernabeu y pasando la Plaza de los Sagrados Corazones, Concha Espina en dirección Príncipe de Vergara, que es una buena cuesta, con el agravante de tener el sol de frente y un calor que no veas.

Y llego a Príncipe de Vergara. Llevo perdidos más de dos minutos para hacer los 50 deseados, por lo que o corro al ritmo de 4 minutos el km durante otros dos minutos, cosa que me hubiera dejado para el arrastre, o me limito a intentar no perder más tiempo, y si acaso arañar algunos segundos en la cuesta abajo que va desde la Plaza de Cataluña hasta el cruce con López de Hoyos. Luego sigue la cuesta, pero ya menos inclinada.

Y así llego a Goya, en donde los últimos 300 me de carrera, más o menos, son de dolorosa cuesta y sol de frente otra vez. A unos 200 m de la meta pego tirón (no sé para qué, pero bueno) y llego sprintando para hacer una marca a la que parezco haberme abonado: 52:44.

martes, 25 de mayo de 2010

Africa Vive

¡Vaya carrerita! No es que estuviera mal, ni mucho menos, que como carrera me ha parecido estupenda. Lo malo... la pedazo de cuesta entre el kilómetro 2 y el 3 que me hizo perder minuto y pico, que acumulado a otro pico, hizo que no superase mi marca de los 50 minutos. En fin...

Había quedado allí con María para recoger los dorsales y el chip sobre las 09:00 más o menos. Nos encontramos enseguida. La verdad es que da gusto cuando vas a una carrera no masificada. Y eso que en ésta también había gente, pero ni mucho menos del orden de las últimas a las que había asistido este año.

El principio de la carrera era en cuesta, pero una cuesta moderada. Me había hecho hasta una estrategia de empezar a 5:15 durante los 3 primeros km, luego recuperar tiempo en la bajada, yendo a unos 4:30 y del kilómetro 6 al final, continuar en torno a 5 min/km. Pues bien, empecé más rápido de lo planificado, yendo entorno a 4:50. Dejé a María un ratillo atrás.

En el km 2 y algo ¡cuestón! Empiezo bien, pero a mí las cuestas me matan... en un minuto me alcanza María de nuevo y vamos subiendo juntos. Ahí veo que la estrategia de los 5:15 o 5:20 min/km se evapora, ya que íbamos entre 5:40 y 5:30, e incluso en algún momento más lentos, y con las pulsaciones a 170 (que para mí es muuuuucho).

En lo alto de la cuesta le digo a María que siga a su ritmo, que ya voy yo detrás. Al cabo de un par de minutos, ya me encontraba mejor y aproveché la cuesta abajo para ver si recuperaba el tiempo perdido. Pero nada, no había forma de correr por debajo del ritmo de 5 min/km.

Por el kilómetro 7 ya iba fundidillo, pero aún así seguía en mi empeño de no bajar el ritmo. Me crucé con
Martin Fiz (y con los morenos que también competían), porque había una parte del recorrido que era de ida y vuelta, y nada, cuando pasaba Martín todo el mundo aplaudía y le animaba.

Lo que no conseguí fue alcanzar de nuevo a María. Intenté meter caña, entre el km 8 y el 9, pero me quedé sin fuerzas.

He de decir, que aunque un poco durilla, es una carrera muy bonita. Merece la pena correr por la Casa de Campo. Eso sí, hizo bastante calor. Debíamos rondar los 25 grados a las 10:00h que era la hora de salida.

Al final ella hizo 51'05'' , y yo 52:32. Otra vez será... (mira que se me resiste lo de bajar de 50').

lunes, 26 de abril de 2010

MAPOMA 2010 - Luchando contra la adversidad.

La cosa empezaba a las nueve de la mañana. Fui un ratito antes y para saludar a María y a Carol (Gata Veloz), y a alguien más del foro de atletismo que estuviera por allí y templar un poco los nervios. Estaba también Tomealjas, Toni, para los amigos. Y Almudena, la amiga de María. La verdad es que siempre está bien estar con gente en los minutos previos a una carrera, sobre todo a una carrera como esta en la que vas a pasar las siguientes horas tú sólo luchando contra ti mismo. Y empezó la carrera.

Decidí seguir un ritmo normal, ni lento ni rápido.
Manteniendo todo el rato la carrera. En los primeros 10 km, gané unos 6 minutos a la hora e iba estupendamente. Pasando por enfrente de Santa Gema, me encontré con Mamen, en el punto donde habíamos quedado para que me pasara el primer trozo de platanito. Es una alegría ver a tu mujer animándote, la verdad. Y seguí a buen ritmo durante los siguientes 10 Km. A la altura del km 19, de nuevo me encontré con Mamen, en el número 22 de la calle Mayor, para darme la siguiente ración de platanito.
Y todavía iba estupendamente. Fotito de rigor y a seguir. Pasé todo contento admirando el Palacio Real y pensando que en algún momento España fue realmente grande, ante la impresionante vista de la Plaza de Oriente, aderezada con jaranas y el público animando, y así hasta Ferraz, en donde se cumplía la media, con un tiempo de 1:56, lo cual no estaba mal teniendo en cuenta que mi tiempo en las medias es de 1:54. Y de ahí cuesta abajo a la Casa de Campo.

Iba algo preocupadillo por las pulsaciones. No conseguía que bajasen de 160. Llevaba así ya un buen rato, desde el km 12 más o menos, supongo que por el calor que hacía. No sé si es mejor no llevar pulsómetro y no preocuparse… pero bueno, prefiero ir controlando “la patata”, que uno ya va teniendo una edad. De hecho, eso me hizo ir a un ritmo más lentillo para ver si conseguía alcanzar las ansiadas 140 p.p.m., pero nada, no había forma. Y así llegué a la Casa de Campo.

Ya iba notando el cansancio pero podía seguir. Bebí en el puesto de avituallamiento, y enfilé el Paseo del Embarcadero hacia arriba. Ahí empiezan a picar ya las cuestas.
Y de repente, entre los kilómetros 26 y 27, ¡calambrazo en la pierna derecha! Le pedí a una de las patinadoras que me echara réflex y nada, pude seguir más o menos bien. Sobre el Km. 30 o 31, nuevo calambrazo en la otra pierna. Más réflex y a seguir.

Ya saliendo de la Casa de Campo, enfilo la Avda. de Portugal pensando que aunque sea cuesta abajo, mejor mantener un ritmo flojillo, por si acaso, no vaya a cacarme la rodilla o cualquier otra cosa. Y otra vez: ¡Las dos piernas acalambradas! Sigo como puedo hasta el final de la cuesta y al volver la esquina, estaba Mamen esperándome. Le digo que voy fatal de pierAhí le digo que cruce el puente y me espere al otro lado, que yo tengo que dar la vuelta por el puente de San Isidro. Consigo ponerme de nuevo en marcha a duras penas.

Paraba, corría, paraba, corría... Llamé a Mamen para pedirle que me comprase una Coca-Cola, por eso de la gran cantidad de azúcares que lleva. Y así seguí hasta encontrarme con ella de nuevo. Subimos malamente la calle Segovia y al enfilar El Paseo Imperial las pierna
s no eran piernas, eran dos troncos. Cada vez peor. Llegó un momento que no podía ni andar. Me dio unos masajes, a ver si mejoraba algo, pero no había manera. Habíamos llegado ya al km 36, ¡pero no podía! Había pedido que me echaran réflex de nuevo, pero aquello parecía no tener más solución que pararme.

Cada paso era un calambre.
Total que nos sentamos en un banco, Mamen me dio sendos masajes en las piernas, a ver si por lo menos podía moverme hasta el metro más cercano, pero al levantarme se obró el milagro. ¡Podía seguir corriendo! Y como además en ese momento estaba fresco de pulmones y corazón, encima podía hacerlo a buen ritmo. Y eso hice.

Ella me siguió unos metros, pero en un momento dado, me dijo que siguiera yo, que se las apañaría para atajar por algún sitio y llegar al Retiro un poco antes.
Yo seguí corriendo. Pasé la Ronda de Atocha, cogí Alfonso XII, de lo peor de la ruta, por cierto, por la pedazo de cuesta que es, pero todo el rato sin parar. Un poco más adelante me detuve un momento en el puesto de avituallamiento para echar el último trago antes de la meta y directo a Alcalá. Ya estaba hecho. Un kilómetro más y la meta.

Subí por Alcalá ya sin sentir apenas las piernas, movido probablemente por algún gen de cabezonería supina, y crucé la entrada del Retiro, rodeado de personas que nos animaban a todos los que entrábamos. ¡Ya está! ¡Quinientos metros y llegamos!
Y allí estaba Mamen, entre el público ya muy cerca de la meta.

Poco más adelante, María con mi tía Chiqui y su amiga Almudena, también animando. Me emocioné. "Lo he conseguido", me decía mientras corría los últimos metros hasta la meta, con las piernas como dos troncos y calambres hasta en las pestañas. Y ahí estuve, cruzando la meta a las 4 horas, 34 minutos después de salir.

Para hacer justicia, la Maratón de Madrid no la logré yo solo. Sin Mamen a mi lado, nunca hubiera cruzado la meta, como en muchas otras cosas en mi vida.






Muchas gracias.